domingo, 19 de octubre de 2014

Bienvenido Alegría, espía para los nazis en Gijón


Bienvenido Alegría, espía para los nazis en Gijón

Por Jesús Mella

Transcurridos setenta años desde que el agente nazi Heinz August Lüning fuera condenado a muerte por el Tribunal de Urgencia de La Habana y fusilado en el foso Sur del Castillo del Príncipe el 10 de noviembre de 1942, empiezan a conocerse los vínculos de este espía alemán con Gijón a través del empresario de la construcción Bienvenido Alegría, que le sirvió de enlace.
Bienvenido Alegría en 1934
(recreación de Alberto Cimadevilla)

En noviembre de 1979 el periodista entreguino Ovidio Gondi (contracción de González Díaz), exiliado en México, publicó, a manera de crónica, la documentadísima obra La Hispanidad franquista al servicio de Hitler en la Editorial Diógenes de la capital azteca. En ella se cuenta cómo determinadas instituciones franquistas, de naturaleza anodina y de intercambio cultural, pretendieron ser -o fueron utilizadas como- una poderosa punta de lanza al servicio de la diplomacia hitleriana y de las aspiraciones nacionalsocialistas en América (léase el Consejo de la Hispanidad y la Falange Exterior).

Según ha demostrado la historiografía posterior, la colaboración entre los agentes nazis, los falangistas peninsulares y sus simpatizantes en América fue evidente, de modo especial en el campo de la propaganda anti-norteamericana, aunque no solamente. En su apretado libro Ovidio Gondi no deja nada a la hipótesis o a la elucubración. Gondi da nombres, cita hechos y precisa fechas en una secuencia histórica -por zonas geográficas y países- realzada por su característico estilo de claridad y concisión.

En el capítulo XI, dedicado a Cuba, da cuenta del plan trazado por Alemania para la penetración totalitaria en el país y de la actividad clandestina de pintorescos sujetos que llevaban a cabo descaradas actividades pro-Eje, cubiertas bajo el ropaje de la Hispanidad. Se detiene en el personaje de Heinz August Lüning, que había salido de Alemania en abril de 1941 en “viaje de negocios”, después de ser adiestrado en la construcción y manejo de aparatos de radiodifusión. El 29 de septiembre de 1941 llegó a La Habana a bordo del paquebote de la Compañía Trasatlántica Española Villa de Madrid con 2.821 dólares en la cartera. En su pasaporte, probablemente falso, Lüning figuraba aparentemente como comisionista y comerciante minorista.

Para comunicarse con sus jefes en Alemania utilizaba la radiotelegrafía y el correo. Su código de identificación para la agencia de los servicios secretos alemanes, la Abwehr, era el A-3779. Enviaba cartas, inocentes cartas comerciales, intercalando con simple tinta simpática mensajes secretos. Se valía del servicio aéreo trasatlántico. Dirigía su correspondencia algunas veces a Lisboa y a Bilbao y otras a Gijón, al señor Bienvenido Alegría.

Puerto pesquero-local de Gijón a comienzos de los años 40 del siglo XX
 (Fuente: Memoria Digital de Asturias)
Falangista pero no nazi

¿Quién era Bienvenido Alegría? ¿Qué vinculación tuvo con Heinz August Lüning? ¿Cuál fue su papel en aquella historia? ¿Fue agente de alguna red operativa de la Abwehr? ¿Colaboró con los agentes alemanes instalados en Gijón? ¿Perteneció a los servicios de información de Falange?

Bienvenido Alegría no era un nombre subrepticio. Existió como tal. Bienvenido Alegría García era entonces un joven constructor gijonés, domiciliado en su ciudad natal. Nacido en Gijón el 27 de enero de 1905, fue el cuarto hijo de un total de ocho (seis mujeres y dos hombres) del matrimonio formado por Concepción García Prendes y Bienvenido Alegría Cuervo, fundador en 1899 de la sociedad Talleres Alegría en Aboño.

Bienvenido Alegría (hijo) fue un hombre de clara inteligencia, trabajador, metódico y abstemio. Después de realizar estudios en la Escuela de Peritos Industriales de Gijón, entonces denominada Escuela Industrial, completó su formación en la Staatlichen Ingenieurschule de Hamburgo, centro en el que se especializó en la rama de la construcción, obteniendo el título de ingeniero constructor el 20 de junio de 1928, e inmediatamente un buen empleo en la sucursal que la empresa de ingeniería civil Christiani & Nielsen (fundada en Copenhague en 1904) tenía en aquella ciudad alemana. Allí se convenció rápidamente de la gran importancia que los procedimientos técnicos tenían en la construcción, que contrastaba con el considerable atraso de España en la ciencia de construir, donde el intrusismo en la edificación urbana era habitual, con consecuencias dolorosas en numerosos casos. Así que en 1931 fundó en Gijón su propia empresa constructora, haciéndose más tarde cargo también de los talleres de su padre. Fue uno primeros gijoneses en disponer de teléfono automático (1932).

Milita por entonces en la formación política de Miguel Maura Gamazo, el  Partido Republicano Conservador de Asturias, siendo elegido vocal por Gijón en la asamblea provincial celebrada el 10 de noviembre de 1935 (El Noroeste, 13/11/1935). Fue proclamado candidato a compromisario electoral, dentro de tal formación, en abril de 1936.

El estallido de la Guerra Civil le sorprende en Gijón. Su automóvil es requisado. El taller mecánico familiar de Aboño, incautado. Según testimonio de su sobrino José Carlos Alegría Rodríguez, es movilizado por el bando republicano y nombrado ingeniero-jefe de Fortificaciones en Asturias. Tras la caída de Gijón en poder de los franquistas, quedó encuadrado en las milicias de reserva de Falange (Voluntad, 29/04/1938). Fue uno de los sesenta socios que fundaron el club deportivo Grupo de Cultura Covadonga, en mayo de 1938. Al término de la guerra, tras colaborar en el Servicio de Reincorporación de Combatientes al Trabajo, se dedicó a la empresa y a su profesión, con gran actividad desde 1940 a 1973, con obras como la ampliación del edificio de la Junta de Obras del Puerto de Gijón (1940), la construcción del edificio destinado a efectos navales y vivienda en el área de servicios de El Musel (1943),  la ampliación y mejora de la Estación de Aboño (1949), la edificación de dos tinglados en el muelle de ribera de El Musel y un edificio para servicios de la Junta de dicho puerto (1954) y el nuevo edificio-estación en el puerto de El Musel (1956).

Tal como lo había hecho antes de la contienda, mantuvo fluida relación social con la colonia alemana establecida en la villa de Jovellanos y en el resto de Asturias, a cuyo frente estaba el cónsul honorario Alejandro Jaenicke, cónsul que se adaptó a los tiempos durante la Segunda Guerra Mundial y que participó -en razón del cargo- en algunos actos de propaganda junto con el jefe del Partido Nacionalsocialista (NSDAP) en Gijón (un tal Herberg, delegado también de la Abwehr), aunque suponemos que no militó en el  nazismo. El historiador y político anarquista Francisco Olaya Morales afirma en uno de sus libros que poco antes de comenzar la Guerra Civil, el 30 de junio de 1936, el grupo nazi de Gijón contaba solo con 34 afiliados. Desconocemos la afiliación después de la Guerra Civil y al comienzo de los años cuarenta del pasado siglo.

No consta, y así lo corroboró su sobrino, que Bienvenido Alegría estuviese vinculado a algún grupo nazi. Sí militó en la Falange local de Gijón en los años de la Segunda Guerra Mundial, lo que le supuso algún que otro trato de favor en aquellos años de escasez y racionamiento. En esa época, y después, ayudó a aquellos allegados o conocidos de su etapa en Hamburgo, que huían del horror y de la miseria en Alemania. Es la época también del regreso clandestino, donde un flujo migratorio de decenas de alemanes intentaba llegar a España para refugiarse, huyendo del Consejo de Control Aliado. Bienvenido Alegría viajó luego a Alemania, país al que llevó auxilio en forma de prendas usadas y bienes de primera necesidad. Más adelante visitó la Feria de Hannover. Bienvenido Alegría García falleció el 21 de septiembre de 1979 en su domicilio gijonés de la calle Corrida, sin que sus actividades de espionaje fueran nunca descubiertas.

Documento procedente del fondo FBI Headquarter Archives Records (NARA, College Park, Maryland)
 [Cortesía de Thomas D. Schoonover]
Indudable colaboración

El nombre de Bienvenido Alegría alertó a los servicios de contraespionaje de Inglaterra y Estados Unidos, en plena guerra mundial, cuando a las oficinas de la delegación del Controller of Postal and Telegraphic Censorship del British Imperial Censorship (BIC), establecida en un hotel de las Islas Bermudas (colonia británica) para examinar la documentación dudosa que partía de América Latina hacia otros países y viceversa, llegó una carta sospechosa procedente de Cuba cuyo destinatario era el propio Bienvenido Alegría, “conocido falangista” según se dijo entonces en las revistas habaneras. El contenido de la carta era puramente comercial, pero despertó las sospechas de los funcionarios ingleses. La misiva estaba escrita a máquina y entre los renglones había un segundo texto, un mensaje escrito con tinta simpática y que resultó fácil de descubrir con reactivos al uso. Vuelta a cerrar  y enviada a su destino, originó intensas investigaciones y el celo de los servicios secretos de Estados Unidos e Inglaterra que detectaron más cartas con mensajes similares, en clave, procedentes de La Habana.

El agente A-3779 de la Abwehr, Heinz August Lüning, fue capturado en la mañana del lunes 31 de agosto de 1942 en una operación conjunta de diversos servicios de inteligencia, entre los que estaban el MI6 británico y el SIS-FBI norteamericano. La habitación se registró minuciosamente y en la azotea de la casa de huéspedes en la que vivía, en la calle Teniente Rey nº 366, se descubrió la instalación de antenas de transmisión.
Heinz August Lüning ante el tribunal cubano que lo juzgó y condenó a muerte
Es indudable la colaboración de Bienvenido Alegría con el agente alemán y, por tanto, con el III Reich. La propia sentencia de la Sección de Urgencia de la Audiencia de la Habana fechada el 19 de septiembre de 1942 -ratificada luego por el Supremo de Cuba- recoge en el “primer resultando probado” que las informaciones recabadas por Lüning eran remitidas “al Gobierno alemán por medio de sus agentes secretos radicados en Lisboa, Portugal, en Bilbao y Gijón, España, y en otros lugares, a los que por correo con cartas de apariencia comercial, pero en la que con escritura invisible consignaba los informes que lograba, no solo sobre el movimiento marítimo de los puertos cubanos, sino también antecedentes relativos a la construcción de bases aéreas y navales en territorio nacional y datos referentes  al servicio de convoyes y patrullajes en nuestras costas y mares adyacentes”.

Es obvio, también, que Bienvenido Alegría, como colaborador o agente al servicio de la causa alemana, tenía que realizar tareas de información, tratar la tinta invisible para transcribir el mensaje o, si simplemente era un correo intermediario (un buzón rutinario), hacer las gestiones pertinentes y enviar las notas a otros agentes o directamente a Alemania.
Aparatos de radiotransmisión incautados al agente Lüning [Archivo Jesús Mella]

Colaborador, subagente, espía
¿Cuál fue el resultado real, la eficacia y alcance de las informaciones -conocidas y no conocidas- brindadas por Bienvenido Alegría al agente nazi? ¿Pasó información por radio o por escrito a Alemania? Los Archivos de la Abwehr de Hamburgo, no destruidos en bombardeos, indican escuetamente la recepción de solo ocho despachos del agente A-3779. Dato no desdeñable es el de que las cartas de Lüning llegaban a Alemania con demasiado retraso y la tinta simpática era difícil de leer por estar mal preparada al faltarle un ingrediente: el aditivo paradinol.
En fin, difícil es la respuesta a tal cooperación. Solo caben conjeturas en este mundo de sombras huidizas que es el espionaje, puesto que por su propia naturaleza suele cubrirse siempre con un disfraz de fantasía y ficción. Para el profesor Thomas D. Schoonover, autor del libro Hitler´s man in Havana. Heinz Lüning and nazi espionaje in Latin America (Kentucky, 2008), no hay duda: Bienvenido Alegría es un agente alemán. ¿Excesivo? Lo más verosímil es que se tratara no de un agente profesional, sino de un colaborador o subagente -más voluntario que eficiente- que, con gran entusiasmo y cierto riesgo, incluso personal, se convirtió en espía e informador al servicio de Berlín. Actividades contrarias a la neutralidad, a aquella neutralidad tramposa.
Nada se dice o recoge en las investigaciones realizadas en España sobre estos asuntos. Solo hay unas pocas referencias a Gijón en relación con el servicio de inteligencia militar alemán. La primera en la obra La trama oculta de la guerra civil. Los servicios secretos de Franco, 1936-1945 (Barcelona, 2006), de Manuel Ros Agudo y el danés Morten Heiberg, quienes al referirse a la organización del Abwehr en la Península Ibérica durante la Segunda Guerra Mundial citan a Gijón como una filial secundaria de tal agencia nazi; y otra, más interesante, debida a Javier Rodríguez González en el capítulo “El espionaje nazi”, integrado en el libro War Zone. La Segunda Guerra Mundial en el Noroeste de la Península Ibérica (Madrid, 2012), en el que disecciona el “puesto avanzado” de la Abwehr en España -que recibió el nombre de Kriegsorganisationen (KO)-, cuyo centro neurálgico estaba en Madrid, en un chalet de la calle Juan Bravo.
El área de inspección del Norte tenía la sede principal en Bilbao y sedes dependientes en Vigo, La Coruña, Santander, Bilbao, San Sebastián y Gijón. En Gijón figuraban como responsables el tal Herberg y el agente llamado Stahmers, que rendían cuentas al inspector Fähnrich Ohlenroth. Gijón merecía el interés del servicio secreto alemán, puesto que era un puerto donde los barcos británicos cargaban madera y mineral, y atracaban grandes trasatlánticos a El Musel. Se supone que objetivos prioritarios eran la ayuda a los submarinos alemanes y el control del tráfico naval aliado. Son las guerras ignoradas, la historia que nunca nos contaron.

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Bar frecuentado por Lüning en el puerto de La Habana


Publicado en Atlántica XXII. Revista asturiana de información y pensamiento, nº 28 (septiembre de 2013), pp. 56-59