martes, 16 de junio de 2020

Melquíades Álvarez, jurisconsulto


Entre la ciencia del Derecho y el arte de la política
Melquíades Álvarez, jurisconsulto
Manuel Álvarez-Buylla Ballesteros
Ediciones de la Universidad de Oviedo
Oviedo, 2020
Col. Estudios (Investigaciones de Ciencias Jurídico Sociales)
288 pp.
29 euros
ISBN: 978-84-16343-83-6

Hace tres décadas que tuve la oportunidad de indagar sobre las vicisitudes personales del gran gijonés y asturiano Melquíades Álvarez, aunque universitario ovetense y catedrático de Derecho romano en la alma mater de Fernando de Valdés, fascinándome especialmente con cuatro valores que sobresalían ya en la etapa formativa y docente: de clase muy humilde, supo mantener la actitud de servicio a los demás durante toda su vida; dotado de una inteligencia poco habitual, y no solo con un verbo fácil y vehemente que conmovía a sus auditorios, demostró desde el principio una sincera honradez y gran moderación de juicio, que le impulsaba a sobreponerse frente a cualquier ambición personal, y le llevaba a reconocer sin ambages el mayor mérito de sus contrarios, si era procedente, aunque sus más íntimos amigos no compartieran su criterio.
No entendió la actividad más que desde el estudio y formación, asumiendo los postulados del Grupo de Oviedo, que le protegió inicialmente y le impulsó posteriormente, lo cual significa que fue hombre de grandes horizontes, superando la quietud de la tierra de origen, aunque ello le complicara mucho su existencia, formulando ideas y defendiéndolas con ardor y plena convicción, a la par que combinaba la elaboración teórica con un pragmatismo político.
Finalmente, fue un hombre de Derecho y del Derecho, ya que, si la base científica de las aulas de Vetusta abarcaba las diferentes ramas del saber jurídico, esa fundamentación es la que explica que posteriormente ejerciera la Abogacía con extraordinario éxito, en Oviedo y en Madrid, gozando de la confianza de sus colegas del Colegio profesional, y destacando en múltiples materias, conforme a los asuntos que llegaban a su bufete.


Ha tenido que pasar mucho tiempo para que en los albores del presente siglo el tribuno Melquíades Álvarez haya tenido, por fin, un significativo reconocimiento a su trayectoria y aportación a la convivencia política entre españoles, mediante la concesión de una calle a su memoria en la capital de España. Si bien, no es nuevo este tipo de iniciativas, puesto que existen ya calles con su nombre en Asturias y a lo largo de la geografía española, este hecho –aunque parezca un pequeño consuelo– sí cobra mucha importancia en el tensionado momento político en que vivimos, al ser una decisión consensuada de los diferentes grupos municipales del Ayuntamiento de Madrid tras acuerdo tomado en la Junta Municipal del Distrito de Centro, en el que se ponderó –a pesar de las diferencias ideológicas entre ellos– la figura del destacado político asturiano y conviniesen con entusiasmo dicho nombramiento a un espacio público en marzo de 2017, reemplazando una antigua nominación en el madrileño barrio de Vallehermoso.
Este sencillo, pero elocuente gesto, que ha pasado prácticamente desapercibido para la prensa y resto de medios de comunicación, tanto nacionales como asturianos, convierte nuevamente –y de alguna manera– a Melquíades Álvarez en lo que siempre aspiró en vida: a ser una persona de concordia y conciliación política entre todos los españoles, tal vez la virtud que más se echa en falta en estos tiempos por ser más necesaria que nunca para afrontar los retos del porvenir.
La figura del político y jurista asturiano ha estado durante muchas décadas olvidada por la historiografía al uso, soterrada o a la sombra de otras personalidades de la época –como sucede con la de Manuel Azaña, correligionario del reformismo en su momento–, y, en consecuencia, ha estado estigmatizada –entre otras razones– por sus ideas liberales y templadas, y también por su praxis política, incomprendida en no muchas ocasiones. Su posibilismo, en aras al logro de sus concepciones políticas, le había llevado al pacto con las izquierdas y otras fuerzas republicanas al comienzo de su carrera pública, actitud que prorrogó posteriormente como jefe del Partido Republicano Reformista, fundado de facto en abril de 1912. Pero, aunque su posicionamiento e ideales republicanos, laicistas y anti caciquiles no mudaron substancialmente, como consecuencia de los cambiantes contextos políticos hubo de acomodarse al paisaje de una España cada vez más crispada, pregonando la moderación e incluso –antes de que sus seguidores lo presintiesen– recetar la conocida y polémica fórmula teórica de la «accidentalidad de las formas de Gobierno». El advenimiento de la Segunda República trastornó muchas cosas y su figura fue relegada a un segundo plano, viéndose obligado a refundar el melquiadismo con el denominado Partido Republicano Liberal Demócrata –de escasa implantación y posicionado en el centro-derecha– para adaptarse a la nueva política y, posteriormente, tomar la comprometida decisión de pactar con las fuerzas de la derecha.
Ese giro político –para unos aparente y para otros real– no le fue perdonado en su época por los diferentes adversarios –de uno y otro lado– del espectro político. Camino ya de un siglo desde su trágico fallecimiento en agosto de 1936, seguían sin perdonárselo las grandes formaciones herederas –PSOE y derecha sociológica– que han venido conformando en estos años los grandes partidos políticos actuantes en España. De ahí su olvido consciente.


Para corroborar lo que afirmamos respecto al talante de Melquíades Álvarez, es suficiente la lectura de sus discursos parlamentarios desde julio de 1901 –año en el que obtuvo su primera acta de diputado al Congreso por Oviedo– hasta las intervenciones próximas al final de sus días, para constatar que su ideario se mantuvo fiel a los intangibles principios básicos en los que creía y predicaba. Esencialmente, la consolidación de una tercera España de concordia, que favoreciese el acuerdo, la convivencia pacífica y el progreso en nuestra nación, objetivo al que se llegaría desde una paulatina evolución –o revolución desde arriba– y para lo cual quería y quiso contar, en su momento, con la ayuda del rey Alfonso XIII y el apoyo de la burguesía española. Esta era también, a su juicio, la única vía posible y pacífica para acabar –entre otras lacras– con el analfabetismo y la miseria imperantes, para lo cual dirigió desde bien temprano todos sus esfuerzos en aras de la educación del pueblo; ideales krausistas que le inculcaron desde joven en el claustro de la prestigiosa Universidad de Oviedo y, especialmente su mentor, Leopoldo García-Alas y Ureña, Clarín. De hecho, durante los años de 1912 y 1913 abandona prácticamente la actividad como abogado para recorrer España en una intensa labor de propaganda. Desgraciadamente, aquel rey perjuro traicionó el proyecto reformista, auspiciando luego el arribo de la Dictadura de Primo de Rivera, y con ello dejó en el aire los anhelos de prosperidad y armonía social con los que soñaba Melquíades Álvarez.
No obstante, si nos hemos de referir a tiempos más recientes, aquellos afanes no cayeron en el olvido con el paso del tiempo, tras sobreponerse nuestra sociedad a una guerra fratricida, y a un nuevo y largo régimen autoritario. Es así, que gran parte de sus ideales políticos están recogidos en nuestra Constitución vigente (1978), por lo que podemos afirmar, sin rubor alguno, que actualmente su posicionamiento y aspiraciones son aceptados por una gran mayoría de ciudadanos españoles que desean una convivencia pacífica y próspera, como así quedó reflejado en el acuerdo tomado en la Junta Municipal del Distrito de Centro del Ayuntamiento capitalino, al que hemos aludido.
El desinterés durante muchos años por su figura, y por su actividad política y profesional, ha supuesto que la bibliografía sobre el tribuno continúe siendo a día de hoy ciertamente escasa, o insuficiente, pese a los loables esfuerzos por rescatarla del olvido durante estos últimos años, por parte de algunos estudiosos. Contra esa desidia intelectual lleva años luchando su bisnieto, autor de la presente obra, Manuel Álvarez- Buylla Ballesteros, quien en 2006 sacó a la luz la tesis doctoral de Melquíades Álvarez titulada La pena, su naturaleza. Examen y crítica de los más importantes sistemas que sobre este punto han aparecido en la ciencia –presentada en 1886 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid y hasta entonces inédita– con un estudio introductorio, obra publicada por la Universidad de Oviedo; dos años más tarde de la obra precedente, publicó –en edición bajo su responsabilidad– los Discursos Parlamentarios (Oviedo, 2008). Son solo dos ejemplos de su incansable empeño por investigar, a través de nuevas fuentes históricas, la peripecia vital de su bisabuelo, con el propósito de arrojar luz sobre hechos y circunstancias poco conocidas, como fue –por citar un asunto nunca suficientemente aclarado– su trágico final en la vorágine de 1936.


Este estudio, por tanto, ha de considerarse continuación de ese proyecto personal, que el autor inició hace dos décadas, examinando con rigor lo que hasta el presente nunca se había hecho: la descollante actividad profesional como abogado del político asturiano, y su relevancia como jurisconsulto de su tiempo.
Las facetas de abogado y político han caminado juntas, sin estorbarse, durante toda la vida de Melquíades Álvarez, hasta el punto que no podría entenderse una sin la otra, y viceversa. Es por ello, que este estudio sobre su dedicación a la abogacía – con el examen de los casos más relevantes por él llevados– y al Derecho en general, viene a complementar otros trabajos –principalmente biográficos– del prócer asturiano al uso, abriendo la posibilidad de que en el futuro se escriba una biografía concluyente del poliédrico tribuno gijonés, en la que se expliquen sus conductas políticas, a la luz de las circunstancias profesionales y ambiente familiar.
Como se ha insinuado antes, es destacable también, en esta obra, el capítulo referente a los últimos días de vida de Melquíades Álvarez –segada en la noche del 22-23 de agosto de 1936 en la Cárcel Modelo de Madrid–, en el que a través de irrefutables fuentes primarias, muchas de ellas inéditas hasta hoy, el autor llega a unas conclusiones que se apartan de las tesis y explicaciones asentadas hasta ahora en otras biografías sobre el tribuno, y en los estudios históricos generales sobre aquel momento de España.


Finalmente, hemos de destacar la catalogación que se hace de la biblioteca particular de Melquíades Álvarez; en concreto, lo que quedó de ella tras su incautación durante la Guerra Civil. Ofrece a los investigadores múltiples datos para examinar las corrientes doctrinales que le sirvieron en el manejo de las distintas disciplinas jurídicas; hay también una valiosa referencia sobre libros y autores de ciencia política y de literatura en general, que leyó con fruición, forjando su ideología y carácter. El anexo correspondiente con todos los títulos que se conservan de la citada biblioteca, y el referente a los múltiples casos que defendió ante el Tribunal Supremo (Madrid), hacen que esta obra sea una inestimable aportación en esta materia, por la abundancia de fuentes inéditas que se descubren en ella y, como el propio autor indica, ojalá sea el punto de partida para quienes deseen profundizar en el conocimiento interdisciplinar de la vida y obra de Melquíades Álvarez y González Posada.
Define Ulpiano, nombre que asumió Melquíades en un grupo gijonés, que la jurisprudencia implica el conocimiento de las cosas divinas y humanas, pero con esta premisa es la ciencia de lo justo y de lo injusto, de tal manera que podemos ver reflejado el principio en el insigne y egregio asturiano, ya que tuvo una formación enciclopédica, como vemos a través de su biblioteca y la perspectiva de la consulta bibliográfica que cultivaban los profesores del Grupo de Oviedo, y su trágica muerte es una realidad histórica de las injusticias que cometen algunos grupos sociales, que no admiten discrepancia alguna, recurriendo incluso a destruir la vida ajena, sin respeto alguno al Derecho y a la Justicia. Descanse en paz nuestro ilustre jurisconsulto-tribuno, y sirva esta obra, que merece todo nuestro elogio, porque está muy documentada con fuentes de primera mano e importancia, para rescatar su figura, y valores, en el momento que nos ha tocado vivir, superando el ostracismo al que se le ha sometido.
Del Prefacio
 JUSTO GARCÍA SÁNCHEZ
 Catedrático emérito de Derecho romano
 Universidad de Oviedo



Agradecimientos.- Esta obra es el producto final de una paciente investigación que me ha tenido absorto por temporadas; de veinte años en los que he tenido la fortuna de conocer a muchas y generosas personas, quienes me han asesorado y facilitado la tarea. Me es imposible citarlas a todas ahora, pero a cada una de ellas la tengo presente cuando con satisfacción veo cumplido el deseo de verla publicada.
En primer lugar, tengo que agradecer el apoyo y colaboración de la familia que forman –formamos– los descendientes de Melquíades Álvarez, en sus cinco ramas: Álvarez de Miranda, Masaveu, Argüelles, Álvarez Arias y Álvarez-Buylla. Siempre desprendidos, todos ellos me han facilitado el acceso a viejos papeles y variados documentos que particularmente atesoraban como recuerdo de una época ya lejana pero inolvidable, y sin cuya aportación esta obra no sería la misma. En este caso, la familia ha hecho de trastienda de mis indagaciones.
En ese sentido, la simple noticia de que estaba enfrascado en una enjundiosa labor de investigación sobre mi bisabuelo, y la concurrencia de tales familiares a diferentes reuniones o actos de recuerdo u homenaje a nuestro común antepasado, fueron un acicate –además de intelectualmente provechosos– para que todos nosotros estuviésemos aún más unidos. Debo hacer una mención especial a mi tía Sarah Álvarez de Miranda, escritora, que entre los familiares fue pionera en rescatar la memoria del «abuelo», con conferencias y libros importantes.
A mi amigo, el profesor Jesús Mella, investigador vocacional y gran conocedor del tribuno asturiano. Entusiasta desde un principio del proyecto que traía entre manos, a él he acudido en innumerables ocasiones en tan dilatado tiempo en busca de asesoramiento y documentación.
Agradezco a mi primo el abogado Antonio Vela Ballesteros –con quien comparto despacho– sus aportaciones a mi quehacer investigador, y la magnanimidad y paciencia demostrada al permitirme almacenar cientos de libros en la oficina y ocupar más espacio de lo razonable.
Al profesor de Historia del Derecho Fernando Martínez Pérez, de la Universidad Autónoma de Madrid, que de forma imaginativa me ayudó a replantear la inicial estructura y finalidad de la obra.
También mi reconocimiento al personal de los archivos públicos y privados que amablemente me han atendido durante estas dos décadas de investigación; para todos ellos, mi más sincero agradecimiento, especialmente al perteneciente a la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación (Madrid), a la que me honro en pertenecer y en cuya biblioteca empecé este trabajo sobre Melquíades Álvarez. Tenemos que estar muy orgullosos de estos profesionales que con su trabajo silencioso y diligente cuidan de nuestro patrimonio cultural bibliotecario y archivístico, fuente primordial para el conocimiento histórico.
Es para mí un privilegio que el Servicio de Publicaciones de la Universidad de Oviedo haya reconocido este esfuerzo –y el mérito de la obra– al haber acordado su publicación en la acreditada colección Investigaciones de Ciencias Jurídico Sociales. Dicho Servicio es el principal depositario de los aciertos de libro y solo míos los errores. Teniendo en cuenta que los primeros estudios sobre el tribuno en el campo propiamente del Derecho, en la faceta de profesor universitario, se deben al catedrático de Derecho Romano Justo García Sánchez, es motivo de orgullo que haya accedido a prologar la presente monografía, agradecimiento extensible a Santiago García Granda, Rector de la Universidad de Oviedo; Victoria Ortega Benito, Presidenta del Consejo General de la Abogacía Española y Luis-Carlos Albo Aguirre, Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo.
Finalmente, agradezco a todas las personas que he conocido de cerca y que, a pesar del ineludible paso del tiempo, han preservado con simpatía y afecto la evocación de Melquíades Álvarez, transmitida por sus antepasados y compartida conmigo, enalteciéndole siempre. Han sido el motor de mi tenacidad e ilusión.
Quedo en deuda con todos ellos. Gracias.
Manuel Álvarez-Buylla Ballesteros



ÍNDICE
AGRADECIMIENTOS
PRÓLOGO (Santiago García Granda, Rector de la Universidad de Oviedo)
PRÓLOGO (Victoria Ortega Benito, Presidenta del Consejo General de la Abogacía Española)
PRÓLOGO (Luis-Carlos Albo Aguirre, Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo)
PREFACIO (Justo García Sánchez, Catedrático Emérito de Derecho Romano la Universidad de Oviedo)

INTRODUCCIÓN
0.1.- Escasez de fuentes y originalidad del tema
0.2.- Método de trabajo
0.3.- Estructura de la obra

1.- LA FORMACIÓN COMO JURISTA DE MELQUÍADES ÁLVAREZ
1.1.- El bachillerato en Gijón
1.2.- La licenciatura en la Universidad de Oviedo
1.3.- El doctorado y la tesis doctoral

2.- INICIOS DE LA ABOGACÍA EN OVIEDO
2.1- Colegiado en Oviedo
2.2.- La carrera universitaria
2.2.1.- Cátedra de Derecho Natural de la Universidad de Oviedo
2.2.2.- Cátedra de Derecho Romano de la Universidad Central
2.2.3.- Cátedra de Derecho Romano de la Universidad de Oviedo
2.2.4.-  El Derecho Romano como base de su formación de abogado
2.3.- Decano del Colegio de Abogados de Oviedo
2.4.- Primeros años del matrimonio Álvarez-Quintana
2.5.- La Extensión Universitaria
2.6.- D. Luis Caso de los Cobos vs. D. José Gallinar y otros

3.- APERTURA DE SU DESPACHO EN MADRID (1901-1910)
3.1.- Cambio de residencia y constitución del Centro Jurídico
3.2.- La defensa de la Instrucción Pública en el Congreso
3.3.- Fernando y Alfonso Sanz vs. rey Alfonso XII
3.4.- El Crimen de Mazarete. Defensa de Juan García Moreno y su hijo
3.5.- Accidente en el Tercer Depósito de Agua de Madrid
3.6.- Ayuntamiento de Sevilla vs. marquesa de Isasi
3.7.- Vecinos de Villanueva de San Carlos vs. doña Juana Tomás y Tañedo

4.- LA CONSOLIDACIÓN DE SU BUFETE DE DERECHO GENERAL (1910-1920)
4.1.- Abogado de primera categoría y aumento de su presencia institucional
4.2.- Defensa parlamentaria de Francisco Ferrer Guardia
4.3.- Defensa de José Crespo, Clavell
4.4.- El reformismo y su programa en materia de Justicia
4.5.- Diario El Liberal vs. D.ª M.ª Josefa Mussó
4.6.- Causa del sindicalista Manuel Villalonga
4.7.- Dictámenes Jurídicos
4.7.1.- Un jurista prototípico del siglo XIX
4.7.2.- Dictamen sobre el expediente de deslinde incoado por los concesionarios de la Mina de “San Luis”
4.7.3.- Dictamen sobre derechos, deberes, responsabilidades, efectos jurídicos y aranceles en las operaciones que se realicen por su mediación en las plazas donde exista Bolsa oficial de Comercio
4.7.4.- Dictamen sobre el cumplimiento de las obligaciones derivadas de la concesión a la Compañía de los Ferrocarriles del Norte de España
4.7.5.- Dictamen sobre la nulidad del testamento de la condesa de Bornos
4.7.6.- Dictamen sobre la Sociedad Gijón Industrial
4.7.7.- Dictamen sobre el proceso de Altos Hornos
4.7.8.- Dictamen sobre las multas impuestas por la Autoridad Gubernativa
4.8.- Abogado del Banco Hispano-Americano

5.- UNO DE LOS MEJORES BUFETES DE MADRID (1920-1931)
5.1.- Su bufete y los pasantes
5.2.- Actuación en estrados durante el Directorio de Primo de Rivera
5.2.1.- Un precedente: asesoramiento de Miguel de Unamuno
5.2.2.- Defensa de D. Fernando de los Ríos
5.2.3.- Defensa del senador José García Berlanga
5.3.- D.ª Rosario Martínez Mier vs. D. Marcelino García Manzanal
5.4.- Abogado de grandes empresas
5.5.- El contrato de concesión de la Compañía Telefónica
5.6.- Orconera Iron Ore Company Ltd. vs. Fried Krupp
5.7.- Miguel Fleta vs. Metropolitan Opera Company
5.8.- Sus honorarios profesionales: el regalo del «Rolls Royce»

6.- EL DESPACHO EN LA II REPÚBLICA (1931-1936)
6.1.- La serena senectud
6.2.- Anécdotas en estrados
6.3.- Su intervención en las Constituyentes de 1931
6.4.- Crítica parlamentaria por la redacción del contrato de Telefónica
6.5.- Defensa parlamentaria de D. Juan March Ordinas
6.6.- Defensas penales de Dámaso Berenguer y Jacinto Benavente
6.7.- Decano del Colegio de Abogados de Madrid
6.7.1.- El Congreso de la Unión Nacional de Abogados
6.7.2.- La defensa de la independencia del Poder Judicial. El caso de D. Luis Amado
6.7.3.- Proyecto de Estatuto General de la Abogacía
6.8.- Una nueva especialidad: el Derecho de Familia
6.9.- Gonzalo Díez Limiñana vs. Compañía de Navegación Vasco-Asturiana
6.10.- Luis Ballesteros Tejada vs. Comisión liquidadora del Banco de Castilla
6.11.- Veintitrés trabajadores vs. CAMPSA
6.12.- Homenaje al profesor Clemente de Diego en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación
6.13.- Su sentencia de muerte
6.13.1.- Defensa de José Antonio Primo de Rivera
6.13.2.- Su detención como preso político
6.13.3.- Los sucesos de la Cárcel Modelo de Madrid
6.13.4.- La hipótesis del magnicidio

7.- UN ÚLTIMO LEGADO: SU BIBLIOTECA PARTICULAR

EPÍLOGO: EL ABOGADO Y EL POLÍTICO

ANEXO I. CATÁLOGO DE TÍTULOS DE SU BIBLIOTECA PARTICULAR

ANEXO II. LISTADO DE PLEITOS CIVILES EN LOS QUE INFORMÓ ANTE EL TRIBUNAL SUPREMO

FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA
Fuentes primarias
a) De archivo
b) Hemerográficas
c) Impresas
d) Otras
Materiales bibliográficos anteriores a 1936
a) Monografías
b) Artículos en publicaciones periódicas
Materiales bibliográficos posteriores a 1936
a) Monografías
b) Artículos en publicaciones periódicas
c) Otros



domingo, 6 de octubre de 2019

Alexandre Jaume Rosselló i el seu temps (1879-1937)


Alexandre Jaume Rosselló i el seu temps (1879-1937)
Alexandre Font Jaume (director)
 
Lleonard Muntaner, Editor ~ Ajuntament de Palma
Palma de Mallorca (España), 2019
362 pp.
35 euros
ISBN: 978-84-17833-01-5
 
Obres Completes. Alexandre Jaume Rosselló, 6


Alejandro Jaume Rosselló (Montevideo, 1879-Palma de Mallorca, 1937) es una de las personalidades políticas más destacadas de nuestra historia reciente. Procedente de una acaudalada familia de indianos, el sentimentalismo y el ansia de redención de las clases desheredadas le llevó a abrazar el socialismo en un tiempo en el que en el PSOE no había ni burgueses ni intelectuales. Se dedicó a difundir el punto de vista socialista desde las páginas de la prensa, especialmente El Obrero Balear, y orientó el socialismo isleño hacia unas posiciones estatistas e internacionalistas alejadas de particularismos locales. En 1931 fue elegido diputado (el primero del PSOE en Baleares) a Cortes Constituyentes, y desde su escaño consiguió mejoras importantes para Palma y para las Islas Baleares. El libro Impresiones de un constituyente (1931-1933) reflejó su concepción de la configuración del nuevo Estado republicano. La insurrección de octubre, a la cual dedicó la obra La insurrección de Octubre. Cataluña, Asturias, Baleares, marcó el inicio de su decadencia. Alineado en la posición prietista, fue abandonado por las Juventudes Socialistas y por parte del partido, más cercano a las tesis de Largo Caballero.  El 19 de julio de 1936 fue encarcelado por las nuevas autoridades militares y sometido a un consejo de guerra, que le condenó a muerte, juntamente con Emili Darder, Antoni Mateu y Antoni Maria Ques. Fue fusilado el 24 de febrero de 1937.

 
Ningún texto tiene sentido completo sin el contexto en el seno del cual se ha producido, es decir, sin el amplio «conjunto de factores de situación y de orden sociocultural e interpersonal de acuerdo con los que se interpretan adecuadamente los enunciados». No puede extrañar, por tanto, que cada una de las obras de Alexandre Jaume que forman parte de esta colección de «Obras Completas» vaya acompañada de un amplio estudio del entorno (prólogo, introducción, notas ... ) ni que lo mismo suceda con el conjunto de la colección, iniciado por un primer volumen de carácter biográfico y documental, y finalizado por este último libro, destinado a recoger unos trabajos de temática variada pero con el denominador común de concernir a Alexandre Jaume o su tiempo y estudiar nuevas facetas o profundizar en aspectos ya tratados pero merecedores de más atención. Se organizan, de manera equilibrada, en torno a tres ejes que marcan, con mayor o menor medida, unos ámbitos geográficos y temáticos -quizás también anímicos- diferentes, definidos, respectivamente, por el entorno personal y familiar, el espacio fuera y dentro Mallorca, y Mallorca. Un cuarto capítulo está destinado a la memoria de Alexandre Jaume. (Del prólogo de Alejandro Font Jaume)


ÍNDICE (traducido al español)

PRÓLOGO:

 Alexandre Jaume Rosselló entre los siglos XIX y XXI (Alexandre Font Jaume)

EL ENTORNO PERSONAL Y FAMILIAR DE ALEXANDRE JAUME

Las ideas estéticas de Alexandre Jaume: una reflexión (Andreu Jaume Ensenyat)

La familia de Isabel Planes Serra (Antoni Mateu y Josep Villalonga)

Desde la atalaya de Can Maura. María Jaume y Rosselló (1876-1963) (Alfonso Pérez-Maura)

Mi abuelo Lluís Alemany Pujol: cronología y memoria (Mercè Garau Alemany)

Rosa Estaràs Valeri (Buenos Aires, 1895-Palma, 1972) (Isabel Peñarrubia Marquès)

Los primos Crespí Jaume (Luis Fernández Rodríguez-Crespí)

El consulado de Uruguay en Palma en la época de los Jaume (1903-1968) (Andrés L. Jaume)

Tres amigos de los años veinte: Jaume, Alomar y Bisbal. El socialismo liberal también catalanista, Mallorca (Pere Gabriel)

El proceso constituyente español de 1931: virtudes y defectos (Joan Oliver Araujo)

El sufragio femenino: una conquista histórica y transformadora frente una resistencia tenaz (Maria Ballester Cardell)

Alexandre Jaume y la autonomía catalana (Daniel Escribano Riera)

Prólogo a un discurso del embajador Gabriel Alomar y Villalonga, pronunciado en Roma el 6 de noviembre de 1932 (Gabriel Alomar Garau)

Alexandre Jaume y el debate socialista español: de la crisis tercerista a la Guerra Civil  (1919-1939) (David Ginard y Ferón)

POLÍTICA Y REALIDAD ISLEÑA

El pino de Formentor a ritmo de foxtrot: Mallorca 1879-1937 (Pere Salas Vives)

La prensa en el primer tercio del siglo XX en Mallorca (Sebastià Serra Busquets)

Alexandre Jaume ante el autonomismo isleño (Daniel Escribano Riera)

Alexandre Jaume Rosselló ante el hecho religioso: socialismo y anticlericalismo en Mallorca (Pere Fullana Puigserver)

Un político olvidado: Lluís Alemany y Pujol (Antoni Marimon Riutort)

Alexandre Jaume y Joan March Verga (Pere Ferrer)

Proyecto educativo y liberalismo en Alexandre Rosselló (Antoni J. Colom Cañellas)

Alexandre Jaume y Bellver (Manel Suárez Salvà)

MEMORIA DE ALEXANDRE JAUME

Breve selección de textos (Alexandre Font Jaume)

Memoria de Alexandre Jaume (Alexandre Font Jaume)

EPÍLOGO:

La colección de las Obras Completas de Alexandre Jaume Rosselló (Pere Gabriel)

ANEXO DE ILUSTRACIONES

ÍNDICE DE NOMBRES
 
 

Alexandre Font Jaume (Palma, 1949). Licenciado en Derecho y en Filología Clásica, doctor en Filología Clásica por la Universidad de Barcelona y catedrático de Latín de bachillerato. Es autor de la biografía de su abuelo, Alexandre Jaume (1987), pero, dada su formación, ha dedicado la mayor parte de sus investigaciones al estudio de la presencia de Roma y del mundo clásico en Mallorca. Fruto de esta labor, ha publicado, entre otros, los libros Les Illes a les fonts clàssiques (Palma, 1984), Una vil·la romana al Pla de Mallorca (Palma, 1995), ambos en colaboración, Antoni Tries, donzell i notari (1500-1570) (Palma, 1998), y la traducción catalana con introducción y notas de la obra latina de Johann Christiann Wernsdorf (1723-1797), Disquisició sobre les antiguitats de les Illes (Palma, 2007). Ha publicado diversos artículos en revistas especializadas sobre el padre Bartomeu Pou, entre los cuales destacan los que dedicó al manuscrito del Specimen y a la traducción de las Historias de Heródoto, además de las ediciones críticas de Las tesis de Calatayud (Barcelona, 1992), Plan de una librería selecta (Lleida, 1998), ambas en colaboración, y Bassis (Palma, 2009).

[Traducción Jesús Mella]